A medida que evolucionamos el programa que tenemos comienza a ser obsoleto, y al surgir interrogantes que no pueden ser contestados por este programa básico, éste comienza a “autodestruirse” (podemos decirlo así para una mayor comprensión) para dejar paso a un nuevo flujo de información que se ha activado. Por ejemplo, con respecto a la muerte tenemos una serie de patrones basados en el temor y el rechazo, cuando comprendemos que no hay tal muerte, sino el traspaso hacia la siguiente instancia de nuestra existencia abandonamos ese patrón incorporado. Toda comprensión que expande nuestra conciencia proviene de la Matriz Global.
Quienes son canales encuentran rápidamente que el programa básico les resulta “pequeño” desde el principio, ya que al tener una conexión directa a la Fuente sienten y reciben información que los lleva a plantearse muchas preguntas importantes. Lógicamente, aquellos que son canales saben que a una pregunta realizada, le sobreviene una inmediata respuesta del Universo. Así, el canal, sin saberlo, comienza a crear pensamientos ya no desde la matriz básica, sino desde las capas y capas que conforman la Matriz Global. Se da cuenta que tiene “ideas” o “pensamientos” muy profundos, que le llegan las respuestas a sus interrogantes.
Si continúa trabajando, conscientemente irá haciendo conexiones con las capas más complejas de este magnífico cableado de energía que conforma su inteligencia superior.
Y aquí puede surgir un problema:
Puede aparecer en la persona telepática una resistencia a abandonar su programa básico, su Matriz más primitiva. Esto producirá que las glándulas de activación neuroquímica, pineal y pituitaria, no despierten y no generen los impulsos eléctricos y energéticos necesarios para que el cerebro y el cuerpo mental sea recodificado y comience a actuar bajo la dirección de la Matriz Global. Los tejidos neurales no construirán nuevas conexiones que activarán un nuevo patrón de pensamiento, y nuevas funciones cerebrales, que fortalecen y activan en toda su fuerza la capacidad telepática.
Los oídos telepáticos están desconectados uno de otro:
Existen sobre nuestras orejas dos centros energéticos que son nuestros oídos telepáticos, que captan frecuencias imperceptibles para el oído humano normal. Si existe un bloqueo energético que impide el flujo normal de energía entre estos dos centros habrá una desconexión de información. El flujo normal de Luz entre los oídos se da en la forma del símbolo infinito, donde la energía va circulando de uno a otro y juntos trabajan retroalimentándose.
Los bloqueos pueden darse por una descompensación energética en el cuerpo mental o emocional, por ejemplo, debido a un periodo de crisis, estrés, depresión, tristeza, frustración o enojo crónico. Se reconectan realizando un trabajo de limpieza y liberación de cargas densas de los cuerpos. Se debe producir un alivio a través de la risa, por ejemplo, del descanso reparador.
Cuando los oídos telepáticos están desconectados no es conveniente forzar el canal para recibir información, porque ésta llegará desvirtuada, muy influida por la mente y sus pareceres.
Estos son algunos de los bloqueos más comunes que se producen en el canal telepático. Todos y cada uno de estos inconvenientes son solucionables con la debida auto-evaluación y ejercicios correctores de energía.