Aquellos que han nacido con una predisposición a ser canales tienden, desde que tienen uso de razón, a expresarse profundamente a través de las palabras. Cuando hablan con otros pueden aconsejar con una sabiduría que hasta les sorprende a ellos mismos. La razón de esto es que están manejando información clara y concisa de la persona consultante, que les proviene naturalmente de esferas de Conciencia más elevada, además escuchan los pensamientos del otro y sienten las ondas de pensamiento-sentimiento que emana la persona desde su ser interno. Toda esta información les llega en un microsegundo, la procesan en el mismo tiempo y van hablando en base a ella, ¡todo esto, muchas veces, sin darse cuenta de lo que esta sucediendo!
Estos hechos tienden a que estas personas, que escuchan la voz interna de otros, sean muy buscadas y requeridas. Por ello a menudo se sienten sobrecargadas. Y esto puede ser cierto, ya que el escuchar los pensamientos y comprender el sentir de otros por traslación de energía, donde “leen” a la persona, puede ser un proceso agotador. Los cuerpos más sutiles se impregnan tanto de las emociones y pensamientos de otros que producen desorden de la propia energía, y ésta es como si se evaporara por completo, dejando un cansancio total en el cuerpo, y más aún en la mente. Esto produce que cuando un telepático innato a estado junto a una persona depresiva o de pensamiento “agresivo” siente que su cabeza va a estallar, siente como si alfileres la atravesaran. Y en realidad los pensamientos negativos son como agujas de energía que atraviesan campos energéticos, desarmonizándolos.
Toda esta recarga, el sentirse “sobrecargado”, la sensación de que llevamos el mundo en los hombros, el telepático la sufre mientras no es consciente de su capacidad innata. Todo este sentir interno lleva a la persona a alejarse del desarrollo de su propia Luz de Maestría, para escuchar sólo lo que desea escuchar.
Otro punto importante es que quien es canal “sabe” que su misión será ardua, trabajosa, que exigirá mucho de él o ella y no esta dispuesto/a a seguirla.
Temor al ridículo y a la crítica, al “qué dirán las personas”:
Esto puede darse cuando quién es canal escuchó desde pequeño “voces” que le hablaban y al decirlo a los mayores fue censurado. Esta vergüenza sentida, esta frustración porque nadie creyó lo que había vivido, genera una especie de bloqueo muy poderoso, donde queda depositada en el canal telepático una energía desarmonizante que opera como un “tapón” que deberá ser neutralizado con mucho esfuerzo.
Las malas experiencias , como el escuchar voces agresivas, de entidades del bajo astral también bloquea el canal telepático, como una defensa inconsciente ante estas entidades. Los telepáticos, al entrar en zonas donde la frecuencia vibratoria es muy baja, pueden escuchar los lamentos de almas “errantes”, por así decirlo, que están en el lugar, sintiendo que muchos pensamientos tristes o negativos los invaden.
Desconexión de los Cuerpos Superiores de Luz debido a los egos superfluos:
Existen dos tipos de egos generales: Egos Superfluos y Egos Base.
Los egos (envidia, vanidad, egocentrismo, ira, egoísmo, codicia de poder, ect.) son superfluos cuando los conocemos y sabemos que los tenemos. Por ejemplo, saber que nuestro ego de ira se manifiesta cuando las cosas no salen como queremos, y atacamos sin razón a alguien que no lo merecía. El ego de la ira es conocido, entonces, por nosotros y por los que nos rodean.