LA HUMILDAD
Esta es otra virtud que el Corazón Sagrado de Jesús alimenta y sostiene. ¿Cómo podemos vibrar junto al amado Maestro Jesús, fuente de toda humildad, sumisión y devoción amorosa a Dios, si en nosotros no existe la capacidad de ser verdaderamente humildes y sencillos?
La humildad no es humillarnos ante los demás para demostrar que poco o nada valemos, sino la capacidad de entregar todo lo que somos sin esperar las retribuciones que necesitan los egos, sin alardear de lo que somos capaces, de lo que logramos por mérito propio, de la Luz que tenemos y podemos brindar. El ser humildes ante Dios no significa arrastrarnos ante un Dios déspota y torturador que nos castigará si osamos desafiarlo, haciéndonos sentir como mínimos seres que no tienen nada bueno y se les permite vivir sin merecerlo. Ser humildes ante Dios es amarlo en la misma forma en que Él nos ama, con simpleza y una profundidad intensa, sin tapujos, sin dolor, con infinita gratitud por su constante emanación creadora que nos ayuda a crecer, a evolucionar desde la Luz y hacia la Luz. Ser humildes ante Dios significa que la gran Luz que emanamos cuando prestamos servicio en la Luz proviene de una Fuente mayor que nuestra fuente, la cual es un depósito de Sabiduría infinita y un puente que Dios utiliza para reflejar su infinita grandeza y la manifestación de su Espíritu Purísimo.
Somos un reflejo perfecto de Dios, una porción de su Luz, más Él es el Todo, la infinitud total, lo interminable, lo incognocible, lo ilimitado, y nosotros somos como una de las pequeñas piezas del rompecabezas que conforman su totalidad. Somos parte del Todo, más no somos el Todo, pues Dios lo es. Por ello somos únicos e irremplazables, necesarios para el Universo y su evolución, estrellas creadas por el Ser Supremo que destellan todas de forma distinta y en diferentes tiempos, en una sincronía perfecta. Una idea, un pensamiento, una función dentro de la Gran Mente. La humildad estará entonces en comprender esto, en reconocer que lo sagrado vive en nosotros, y fuera de nosotros, que hay mucho por aprender y entender, y que nuestro nivel de evolución va aparejado con nuestro nivel de comprensión de la Verdad Universal , a mayor comprensión y entendimiento mayor desprendimiento de toda densidad inferior. Por ello los Maestros nos enseñan que lo que no sabemos siempre superará a lo que creemos saber, pues la búsqueda de la Sabiduría no tiene fin y es un camino interminable.