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El Corazón de Jesús

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Hay humildad al reconocer nuestros errores y en cómo afectamos al mundo en el que existimos, y hay orgullo cuando escapamos de nosotros mismos para refugiarnos en la maldad "de los demás", en el egoísmo "de los demás", en las injusticias que nos causan "los demás". Podemos escapar una y otra vez, más Dios nos hará volver sobre nuestros pasos cada vez que sea necesario para que pueda surgir nuestra humildad y podamos aprender que el mundo que hemos construido es una creación de todos, bello o cruel, pero de todos por igual.

Con la humildad en nuestro corazón miraremos mejor nuestras sombras y las reconoceremos aunque se oculten en lo más profundo de nosotros mismos. Podremos mejorar verdaderamente y no creyendo que lo hacemos sin avanzar hacia ninguna parte. La humildad en nosotros será un tesoro muy preciado que nos llevará a amar y a ser amados por lo que somos, pues los corderos no se disfrazan de leones y los leones de corderos, esto significa que seremos auténticos por lo que somos y no falsos por lo que queremos ser o por lo que los demás esperan de nosotros.

Ser humildes es ser serviles de corazón, pues no existe un Ángel de Luz en el Universo que sea soberbio, orgulloso, fatuo. El servir a otros tiene que surgir de la humildad y al concluir ese servicio debe ser envuelto en el silencio de la humildad. Al concluir la labor espiritual sin importar cual ésta sea el ser humano debe reconocer que su alma fue un puente y una herramienta que fue utilizada junto a otras herramienta (Ángeles, Maestros Ascendidos) para reparar otras herramientas que estaban descompuestas, para que la gran maquinaría del Amor Universal siguiera elaborando sueños maravillosos y manifestándose cada vez más sobre todas las existencias del vasto Universo. Dios está en nosotros, pero somos nosotros quienes debemos reconocer esta verdad con humildad y devoción, para reflejar una Luz pura sobre el Planeta y no contaminada, oscurecida por nuestros egos exaltados.

LA VERDAD : esta virtud simboliza la capacidad de establecer y seguir sólo los preceptos del Amor, la Luz , y las Sagradas Leyes que rigen el Universo.

Verdad hay una sola, y ésta reside en Dios, Él la proporciona, la representa, la sostiene, ya que Él es la Verdad absoluta. Esta verdad esta escrita en nuestras almas.

Existe la Verdad absoluta y existen verdades relativas, que son equivocadas modificaciones de la verdad absoluta. He aquí un ejemplo: sabemos positivamente y con certeza que la vida es un tesoro incalculable que debe respetarse por sobre todos los demás factores de la Tierra , pero existen en nuestras acciones contradicciones permanentes ante esta Verdad fundamental. No sólo no respetamos nuestra vida y la protegemos como deberíamos sino tampoco respetamos la vida de los demás seres que habitan el Planeta, desde humanos hasta las especies de la fauna silvestre que ya no tienen espacio para desarrollar su hábitat. ¿En que forma no respetamos los parámetros básicos del respeto a la vida?, los ejemplos son interminables, intoxicamos nuestro cuerpo con elementos nocivos, como el cigarrillo, las bebidas y drogas que se consumen en exceso. No respetamos el derecho a vivir que tienen los seres humanos que han nacido en condiciones mucho más precarias en el Planeta, al acumular bienes materiales excesivos e innecesarios para nosotros mientras que a otros se les reducen cada vez más las opciones de sobrevivir en este mundo.

 

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