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El Corazón de Jesús

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"Decid ante la maldad: Activo el Corazón de Jesús en mi, mi Corazón de Luz que late, que vibra, que vive. Activo el Corazón de Jesús, mi propio Corazón."

Debemos como humanos permitirnos la oportunidad de reflejar en el mundo la Luz que llevamos con nosotros desde que fuimos creados, de aspirar a ser mejores día a día, sin importar el esfuerzo. Todos somos una potencialidad de Luz que puede manifestarse y brotar como una hermosa flor en medio del bosque mundial.

Para activar esta maravillosa Luz espiritual en nosotros debemos estar dispuestos a ser buenos receptores de ella y buenos guías de nuestros pasos. Esto significa que debemos estar dispuestos a abandonar progresiva y constantemente todas las actitudes, pensamientos y formas de conducirnos negativas que creamos a diario y alimentamos como una forma primitiva de defendernos.

Debemos ceder a la Luz de Dios, CONFIAR en Dios, sabiendo que sólo su Luz puede llevarnos a la verdadera plenitud de la vida. En Él todo lo encontraremos y jamás estaremos perdidos.

El Maestro Jesús nos ama, desde un amor sublime e infinito, su esencia vive en nosotros desde siempre, y es la que nos lleva al amor, a la hermandad, a la amistad, a la devoción verdadera a Dios, a la Verdad sobre todas las otras verdades.

Él nos llama, y ese llamado trasciende todos los límites conocidos, Él jamás se alejó de nosotros, somos nosotros los que olvidamos que el portal que nos lleva a su Presencia está en nuestro interior, la llave está en nuestra mano, lista para ser usada.

El Corazón de Jesús es un poder de amor total. Se asemeja a un sol radiante y grandioso, que baña nuestro espíritu nutriéndolo de tolerancia, de paz, de entendimiento. Pero debemos ser conscientes de que las sombras que poseemos y alimentamos, como son nuestros egos (egoísmo, vanidad, avaricia, miedos, ira, ect.) y los pensamientos negativos producen huracanes de densidad que ocultan la Luz de ese sol, llevándonos a aislarnos nosotros mismos del tesoro que poseemos.

El Maestro Jesús esta en nuestro interior como una fuerza de superación y amor, que nos impulsa a evolucionar, a abandonar todas las rocas que cargamos y que vuelven intolerable nuestro camino. Es una fuerza de transmutación que comienza a trasformar nuestro interior y mantener su vibración única y elevada exige un esfuerzo permanente de autodescubrimento y superación de nuestros errores. Nos lleva a nuevos descubrimientos sobre nosotros mismos, y nos da la fuerza para comprender lo que nos causa dolor, incomprensión, rechazo, decepción, tomando una nueva visión del mundo que nos rodea.

Cada ser humano que activa el Corazón de Jesús en su ser sufre una transformación progresiva, donde es llevado a purificarse cada vez más. Se verá enfrentado a pruebas tal vez un tanto difíciles que provendrán especialmente de sus errores, fallas, anomalías de egos que surgen al entrar la Luz suprema. También pueden surgir miedos inexplicables, dudas sobre si mismo o los demás, todo esto debido a que se produce un resurgimiento de las cargas energéticas más densas que como capas se han creado en todos los cuerpos de la persona. La Luz fuerza a brotar estas sombras tan arraigadas para que se produzcan las transmutaciones y la purificación necesaria.

 

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