Fisuras en el campo energético
Si la persona continúa entrando en un estado de negatividad extremo se puede producir una fisura en su campo energético, esto quiere decir que su cuerpo espiritual ha enfermado gravemente.
La protección espiritual disminuye considerablemente y es posible que incorpore todo tipo de energía negativa.
Las energías de baja vibración del planeta lo afectarán mucho más, en la zona de la fisura es posible que sienta dolor o molestias.
Las fisuras también se producen por hábitos negativos como adicciones, comportamientos autodestructivos o reiterados ataques energéticos, si la persona no tiene la luz necesaria para contrarrestar la oscuridad.
Síntomas de fisuras :
Las fisuras pueden detectarse por fugas constantes de energía, cansancio extremo, decaimiento corporal, sentimientos de baja vibración, miedos, preocupaciones obsesivas, pánico y fobias.
Estos son algunos de los síntomas, mas no significa que cada vez que estos se presenten en forma aislada se haya producido una fisura en el campo energético. Dentro del aura, cuerpo de energía o Luz hay otros niveles, otras fases, cuando se producen las fisuras también afectan a estos niveles.
Los niveles intermedios son diversas capas por las que circulan diferentes tipos de energía y cumplen diversas funciones de protección, de aislamiento espiritual, por ejemplo para que ningún ser espiritual pueda entrar fácilmente a otro cuerpo energético. Otras funciones son, por ejemplo, la de dividir los diferentes planos de existencia, el plano mental del emocional, y las diversas energías necesarias que surgen de uno y de otro.
El cuerpo espiritual es muy delicado y su estructura es compacta y cerrada, la energía debe rotar y retroalimentarse en él sin problemas. Fue creado para transmitir y sostener la vida y la energía vital del cuerpo físico. Por ello mantener limpia y purificada su Luz es fundamental.
Las fisuras se cierran con energía divina reconstructiva y con una curación espiritual cuidadosa, donde el ser humano se dispone a realizar una autocuración, destinando gran parte de su tiempo en dirigir todas las energías recibidas de Dios a la zona afectada.