Las energías negativas y cómo éstas afectan nuestra vida
Síntomas de un cuerpo espiritual enfermo.
Agresividad.
Depresión.
Mala salud.
Mala predisposición a pensar en positivo.
Ideas autodestructivas.
Cansancio y no poder conciliar el sueño, sensación de ahogo o asfixia.
Lejanía constante de Dios.
Decaimiento físico.
Proceso de purificación
El sujeto afectado debe estar dispuesto a curarse en el nombre de Dios.
El entorno debe purificarse constantemente en ocasiones varias veces al día.
La curación la hará una/s persona/s autorizada por Dios y con conocimientos sagrados
Ayuno liviano mientras el sujeto está en purificación a través de agua y alimentos consagrados.
Oración profunda e intensa.
Limpieza del aura a través de canalización de energía Blanca Divina.
Expulsión de toda entidad extraña al ser a través de la sanación del espíritu.
El sujeto debe mantenerse en purificación y ayuno liviano al menos un mes.
Todos los elementos que son utilizados en la sanación espiritual deben ser de tonos blancos y autorizados por Dios.
No permitir que la energía mental baje de tono vibratorio hasta llegar a la misma vibración de la entidad adherida.
Personas que sienten rechazo por sí misma emanan y atraen energías negativas, pueden ser verdaderos focos de esta energía y se acostumbran a esa baja vibración.
Son pesimistas y depresivas, les cuesta relacionarse con las demás personas.
Se adhieren a su cuerpo espiritual partículas de negatividad que entran en su campo energético hasta lograr disminuir tanto la energía vital que el cuerpo físico enferma, y en algunos casos, gravemente.