>
El Arcángel Miguel y la Purificación

Página 1 de 7

 

Esta instrucción es dada a los seres humanos para que aprendan a encontrar y mantener la Luz en sus hogares.

El Poder del Padre Celestial se manifestará cuando vosotros lo invoquéis, amados hermanos. La Luz os acompaña y os sostiene. Y es este conocimiento el que debéis tener en los tiempos que vendrán, que serán muy difíciles. La Luz está y estará con vosotros siempre. Aprended que el Padre Celestial protege a sus hijos y los guía por los miles de terrenos terrenales para que éstos no se pierdan ni se extravíen.

El odio ha llegado a los corazones de millones en este planeta. Odio, sentimientos de venganza, rencores y envidias han encontrado al espíritu humano como visitantes que han llegado para establecer el caos. Cuidaos de entrar en esta era con dudas en vuestras almas, el bien y el mal se enfrentan, frente a vuestros ojos, y en los profundo de vuestras propias almas. Cuidáos de elegir el mal.

Estos años serán despiadados y duros para los habitantes del mundo, pero cada uno deberá elegir con sabiduría y sapiencia de sus actos.

Vosotros deberéis abrazar la Luz, debéis rechazar el mal, sin titubear, con toda la fuerza de vuestro espíritu. Dios estará con vosotros en estas batallas donde se lucha por la virtud humana, y porque ésta no perezca por la necedad, la maldad y la ignorancia.

El Poder de Dios estará con quienes lo invoquen y crean en él. Estos tiempos estarán colmados de profetas que traerán la verdad a la Tierra , pues estos son tiempos en que esta máxima verdad será revelada.

Habrá también falsos profetas, líderes de mentiras y destrucción, deberéis decidir ayudados con la Luz de vuestros espíritus, qué verdad abrazaréis.

Serán tiempos de decisión y de fe éstos, pues está escrito que el hombre encontrará la verdad por propio esfuerzo, sin dudar, iluminado por su fe y la Virtud Divina.

Debéis protegeros de atacar a otro ser humano, de hacer daño y desear mal al prójimo. Debéis predicar el amor y el perdón, ya que estos no son tiempos de juzgar sino de ser juzgados.

Debéis abrazar la presencia de Dios que os acompaña desde el inicio de los tiempos como una Luz inagotable e ilimitada.

Serán tiempos de confusión y desánimo, de injusticia y dolor, pero los que están con Dios estarán protegidos por su Luz.

Cuidáos de devolver al mal, con el mal, de devolver golpes de furia con el mismo diezmo. Cuidáos de sentir envidia en vosotros, de sentir odio en vuestras almas, sed pacientes y sabios, amigos del perdón, deberéis devolverle al mal con Luz, con tolerancia, con amor, paciencia entre vosotros.

Ante la intolerancia luchad con tolerancia.

Ante la desfachatez de la soberbia, responded con humildad.

Ante los ataques de la violencia responded con calma. La fortaleza necesaria para sostener esta conducta proviene de Dios, sed convencidos defensores de la paz en la Tierra.

El mundo está cambiando y en él se debate la Lucha Sagrada que se inicia en el corazón de los mismos seres humanos. No perdáis la paciencia ante la ignorancia, pues la primera ganará al final.

La crueldad tampoco debe anidar con vosotros en vuestro templo. No es bueno que el ser humano sea cruel con su hermano y no demuestre piedad alguna en su corazón. Cuidáos de esto severamente; os digo.

Encontrad el amor en vosotros, encontrad la paz entre vosotros, unión para el bien de la humanidad, que tanto necesita conocer de misericordia y perdón.

Aprended de Cristo, de su sacrificio, de su tolerancia ante la maldad y la ignorancia, es momento de aplicar estas virtudes de Luz máxima, que hace tiempo el Gran Maestro predicó en la Tierra.

Es tiempo de encontrar cuál es la razón y la importancia de vuestra misión sagrada, el por qué fuisteis enviados en esta era de cambios y transformación, debéis encontrar cuál es el camino que estáis destinados a recorrer, vuestra verdadera identidad, para que otros puedan seguir vuestro ejemplo.

 

  1 2 3 4 5 6 7 siguiente >>