Os decimos, si habéis amado en vuestra vida entonces habéis conocido el valor, la entrega, la devoción, la paz interna, la pasión, la bravura de un corazón encendido. Utilizad este amor y dirigidlo hacia Dios, vuestra alma deseará permanecer en la Presencia de su Creador, buscará la Luz y entenderá y al entender el miedo a la muerte desaparecerá por completo, sólo desaparecerá.
Muy a menudo los seres humanos temen morir y abandonar a los seres que tienen a su alrededor, con los que comparten lazos, a los que protegen, a los que aman. Debéis comprender, dulces hermanos, que no iréis a un lugar desconocido apartado del Universo, donde nunca más podréis acercaros a los seres amados que habéis dejado en la vida terrenal al dejar vuestro cuerpo físico. Jamás iréis a un lugar en donde nunca sabréis lo que ha ocurrido y ocurrirá a vuestros seres amados. Iréis a un lugar donde el amor no tiene límites, donde no existe ni el miedo ni el dolor, iréis a un lugar de Luz que tiene alcances insospechados para vosotros, iréis a un lugar que es regido por el amor, donde hay mil caminos que llegan a la Tierra y que con la autorización de Dios podéis recorrer hasta llegar a vuestros hogares y visitar a los seres que amáis, y sólo en algunas ocasiones, dependiendo de cada alma, podréis ayudarlos.
Los lazos de amor jamás son cortados sino fortalecidos, vosotros al llegar a los Niveles de Luz comprendéis todo lo que no habéis comprendido aquí en la Tierra y vuestras cargas son quitadas de vuestros hombros junto con todas las angustias y pesares y la Sabiduría Universal despierta en vuestra esencia, y sois guiados y aconsejados y estáis acompañados por seres de Luz y seres amados que han partido de la Tierra y os reciben.
Existiendo en este estado de elevación cósmica comprendéis que cada ser humano debe aprender y luchar mientras exista en materia física en vida terrenal y lograr méritos, superar sus propias trabas y limitaciones, elevar su nivel de conciencia y encontrar a Dios verdaderamente. Comprendéis que Dios ilumina cada alma y la acompaña de una forma única y especial, comprendéis que no habéis abandonado a vuestros seres amados, que no están solos, que son protegidos y cuidados, que son guiados y aconsejados. Comprendéis que cada ser humano tiene un destino, una misión que cumplir y que muy pronto los encontraréis y podréis darles la bienvenida y abrazarlos nuevamente.
La Sabiduría gobierna la existencia espiritual en este estado y ya no hay lucha ni conflicto, ya no hay dudas ni pesares, todo se ha aclarado, todo se ha entendido. Vosotros los seres humanos al partir de esta vida terrenal no abandonáis a vuestros seres amados, ni los dejáis a su suerte aquí, partiendo hacia lo desconocido, sólo cambiáis de estado, como una mariposa que deja el capullo que la abrigaba para poder volar libre hacia la luz.
Habréis comprendido que el miedo a la muerte es completamente inútil y una inmensa traba para vuestra evolución .
Habréis comprendido que la muerte no es muerte.
Habréis comprendido que vuestra transformación, que vuestro desprendimiento del cuerpo físico y vuestra posterior elevación es absolutamente necesaria.
Habréis comprendido que vuestro cuerpo físico no puede acompañaros en el viaje que los llevará de vuelta a casa.
Habréis comprendido que estáis aquí , en esta vida terrenal por corto tiempo y que debéis vivirla intensamente con verdad, desplegando amor, pasión, fe a cada paso.
Habréis comprendido que el amor, la compasión, la tolerancia, la misericordia, el perdón, la armonía, la fe, son los tesoros que podéis llevaros con vosotros de este mundo.
Vuestras valijas deben llegar colmadas de Luz, de recuerdos, de experiencias, estas son las verdaderas riquezas. Esto es lo que vais a acumular a la Tierra, esta es la razón de vuestro viaje hacia ella, esta es la razón por la que Dios los envía, por amor. Los envía en busca del amor. No volváis a vuestro Padre con vuestras maletas vacías, con vuestra Luz opaca, sin fuerza para resplandecer. Intentad que vuestro viaje sea exitoso y placentero, intentad encontrar, eternos viajeros, lo que Nuestro Padre os ha enviado a buscar.